En medio de las crisis siempre hay oportunidades, en medio de un mal tiempo, puede brillar la luz, si nos esforzamos un poco más.
Los buenos administradores, no son los que administran con bienes abundantes, al contrario, el mejor administrador es el que con pocos recursos puede obtener buenos resultados.
Estamos en medio de una recesión económica mundial, provocada por la pandemia que hemos tenido que enfrentar, muchos son los comercios que quizás no abrirán más sus puertas, muchas son las industrias que seguramente están haciendo grandes ajustes para poder sobrevivir.
Se ha hablado mucho de reinventarse, eso es lo que nos toca, y la reinvención la provoca situaciones extremas o de crisis, que nos obligan a cambiar o reorientar nuestra forma de hacer las cosas.
El panorama no es muy alentador, pero mientras que haya oportunidades de empezar, tendremos la esperanza de continuar.
Ese es el comportamiento de las economías, su ciclo normal… es ese que recorre la parte más baja que es la depresión o crisis, para ir alcanzando la recuperación, y llegar así al auge, que es el punto más alto del ciclo, para luego descender hasta llegar otra vez al punto más bajo.

Es una serie de fases que pasa la economía y que suceden en orden hasta llegar al punto más bajo, para luego empezar de nuevo.   En ocasiones ese ciclo normal, es más marcado o fuerte, y es por ello que se percibe más, como el caso de lo que estamos enfrentando en la actualidad.

El Banco Mundial ha presentado en el mes de enero de este año, el informe: “Perspectivas económicas mundiales: América Latina y el Caribe”, del cual resaltaremos algunos puntos que nos parecieron importante que conozcamos…

Acontecimientos recientes:

  • Se calcula que la economía regional se contrajo un 6,9 % el año pasado debido a la pandemia.
  • El empleo formal, las horas trabajadas y los ingresos laborales han disminuido marcadamente.
  • La disminución de los ingresos ha contribuido a la inseguridad alimentaria, que se ha visto exacerbada por la inflación de precios de los alimentos en algunos países.
  • El volumen de bienes exportados desde la región cayó un 8 % interanual en los primeros tres trimestres del año pasado, mientras que el ingreso de turistas se detuvo. Las economías del Caribe sufrieron los efectos más graves.

Perspectivas:

  • Se espera que la actividad económica regional crezca un 3,7 % en 2021, a medida que se flexibilicen las iniciativas para mitigar la pandemia, se distribuyan vacunas, se estabilicen los precios de los principales productos básicos y mejoren las condiciones externas.
  • No obstante, el repunte será muy débil y se produce después de una década de crecimiento lento. En un escenario negativo, en el que se retrase la distribución de las vacunas, con efectos económicos secundarios, el crecimiento podría ser aún menor, del 1,9 %.

Riesgos: El panorama presenta riesgos adversos. El ritmo de actividad podría disminuir por varios factores entre ellos:

  • La imposibilidad de contener la pandemia, problemas relacionados con la deuda y el financiamiento externo, el resurgimiento de tensiones sociales, daños económicos ocasionados por la pandemia cuya gravedad no se previó, y perturbaciones relacionadas con el cambio climático y los desastres naturales.
  • El deterioro de la confianza de los inversionistas es un grave riesgo para las perspectivas económicas. Si bien el estímulo fiscal ha sido necesario para amortiguar el golpe de la pandemia, el espacio fiscal se ha utilizado en gran medida y la deuda pública ha aumentado marcadamente. La capacidad crediticia se ha reducido en toda la región. La combinación de una arraigada desigualdad de oportunidades, la percepción negativa de la eficacia de los Gobiernos y el aumento de la pobreza podría reavivar los conflictos sociales.

Este es el panorama general para la región, pero si analizamos cada país por separado, cada uno tiene su propia historia de comportamiento, y dependiendo de la agilidad en sus políticas económicas para superar la actual crisis, se podrá recuperar, si se saben aprovechar las oportunidades que desencadenen esta crisis.

Esta es la proyección general de la región:

Pese al panorama general, Panamá se encuentra entre las cinco primeras economías con proyección de recuperación más alta para el 2021, lo que es alentador para nuestro país, y nos obliga a reinventarnos para poder aprovechar esas ventajas competitivas que ve el Banco Mundial en nuestro país, que nos permite tener esa proyección a futuro…

En conclusión… nos toca aprovechar las oportunidades de esta crisis, si de verdad queremos alcanzar lo proyectado y mantenernos, para así seguir en expansión hacia el 2022.

Texto por: Engracia De Dios Archibold
Dra. En Ciencias Económicas y Empresariales
engraciadedios@gmail.com

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