LA POBREZA Y LA EXCLUSION SON DOS DE LOS PRINCIPALES OBSTACULOS PARA EL ACCESO A UNA VIVIENDA DIGNA.

PNUD apoya al Banco Hipotecario en su proceso de modernización

El programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD) ha firmado un convenio de cooperación para la ejecución de un proyecto con el Banco Hipotecario Nacional. El proyecto busca apoyar al banco en su fortalecimiento y mejora de procesos que faciliten a que más panameños y panameñas puedan acceder a una vivienda digna, titulación de tierras y regulación legal de sus propiedades.

“Tener acceso a una vivienda digna y adecuada es uno de los derechos reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es una de las necesidades básicas de todo ser humano y contribuye además a otros aspectos económicos, sociales y culturales en el desarrollo de las personas” comenta Linda Maguire, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

No contar con una vivienda o que esta sea inadecuada, tiene un impacto negativo en la inclusión y equidad, seguridad y en la igualdad de oportunidades, además de las posibles repercusiones en la salud. Durante la cuarentena para contener a la COVID-19, se ha evidenciado que para las personas que viven en espacios pequeños, hacinados y sin las condiciones básicas de higiene, ha sido difícil mantener las medidas de protección y distanciamiento físico. Esta realidad se centra en la inequidad, una brecha que es necesario acortar, como lo señalan los Objetivos de Desarrollo Sostenible. COVID19 ha develado fallas sociales estructurales y el acceso a vivienda digna es una de ellas.

En Panamá existe un déficit habitacional acumulado y otro que se genera anualmente debido al crecimiento de la población (3% anual) y al natural aumento en la migración. El objetivo principal de este acuerdo, en el que el Banco Hipotecario Nacional invertirá unos 10 millones de dólares, es fortalecer su gestión y modernización institucional en la implementación de sus programas en marcha, logrando optimizar la información y las estructuras tecnológicas, formalizar los registros a la Ley de Propiedad Horizontal con la segregación y titulación de apartamentos en los edificios que administra o son propiedad del banco, además de la segregación y titulación de asentamientos informales.

En la actualidad se mantienen altos costos de construcción, tramitología poco eficiente, dificultad al acceso a servicios básicos, transporte y crédito. Esto dificulta adquirir una vivienda digna, lo que es una de las causas del hacinamiento que en 2019 alcanzaba el5.0% de las viviendas a nivel nacional.

COVID-19 cobra importancia en este punto ya que el hacinamiento ha contribuido no solo a la expansión del virus, también ha sido determinante en cuanto a la violencia contra las mujeres y niñas, las situaciones de hacinamiento también pueden suponer un factor que la incremente y más en los contextos de cuarentena.

“Una de las dimensiones más determinantes para la igualdad de género, el empoderamiento y el bienestar de las mujeres es la que tiene que ver con el acceso atierras y viviendas, algo muy relacionado con la autonomía económica. Además, el derecho a la tierra y a la vivienda son fundamentales para la seguridad física y económica de las mujeres, muy particularmente en contextos económicos rurales. Sin embargo, la brecha de género en la propiedad de la tierra y la vivienda, a pesar del avance en marcos normativos que protegen estos derechos, sigue siendo un reto en términos de igualdad” señala Maguire.

Según datos oficiales, hasta el 2019, unas 386,091 personas (de 4,232,695) residían en 84,916 hogares precarios en cuanto a sus materiales de construcción; esto representa el 7.3% del total (1,165,286 hogares).  En las comarcas indígenas se incrementa (72.3% en Guna Yala, 71.9% en Ngäbe Buglé y 15.6% en la Emberá) y en las provincias de Darién (17.7%), Bocas del Toro (17.7%) y Veraguas (12.5%) tienen números elevados también.

Panamá en 2019 se ubicó en la posición 67 del índice de Desarrollo Humano, entre 189 países, con un índice de 0.795, una esperanza de vida de 78.3 años y una escolaridad promedio de 10.2 años. Estos indicadores lo ubicaron dentro de los países de alto desarrollo humano. Sin embargo, el país pierde un 21.2% del valor del índice cuando se ajusta por nivel de desigualdad y cae 41 posiciones en la posición de países cuando se calcula la desigualdad entre hombres y mujeres.

La causa del problema de acceso a vivienda son principalmente la pobreza y la exclusión. La exclusión debe ser entendida en un amplio sentido económico, social y humano. Su principal característica puede ser la económica, pero incluye oportunidades y capacidades para labrarse un camino en una sociedad productiva, con empleo, estudios, apoyo financiero y conocimiento.

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