VACUNA DE INTELIGENCIA EMOCIONAL CONTRA EL CORONAVIRUS

Por Daniel González

Neuropsicólogo

Estratega de Seguridad e Intervención en Crisis

Asesor de NeuroEducación, Comunicación Política, Institucional y Empresarial

Al manifestar la organización mundial de la salud OMS que el COVID-19 se había convertido en una pandemia surgió en nuestra población un pánico acompañado de miedo. El miedo es una emoción caracterizada por una intensa sensación angustiosa, desagradable  provocada  por la percepción de un peligro real o supuesto que se finge la mente, de manera que debemos saber cómo gestionar esta emoción y tener el cuidado de que no evolucione hacia un estado de ansiedad o a una condición psicopatológica con signos de histeria y paranoia colectiva. Por otra parte, deben tenerse en cuenta, que  las conductas compulsivas de abastecerse desmedidamente de alimentos, de artículos de uso personal, medicación y el empleo sin necesidad real de cubreboca, dan una falsa creencia de tener control y seguridad. Debe advertirse, que en este caso juegan un papel importante las neuronas espejo,células del cerebro responsables de los comportamientos empáticos, sociales e imitativos, por lo que se explica el comportamiento de muchas personas al comprar compulsivamente.

Otra consecuencia negativa es la de no manejar adecuadamente la ansiedad, o sea, el estado de agitación, inquietud o zozobra en una persona, ya que se   libera cortisol  hormona de naturaleza corticoide que es producida por las glándulas suprarrenales  en respuesta al estrés,  lo que puede reducir la capacidad de respuesta del sistema inmunológico cuya función principal es defender, responder y eliminar cualquier amenaza para nuestro cuerpo ya sea virus, bacterias o cualquier otro agente infeccioso que no reconozca como propio. Por estas razones es primordial responder con inteligencia emocional ante esta crisis de salud pública mundial. Hay que asumir un rol de solidaridad con apego a los sentimientos de vivir en comunidad, ser emocionalmente inteligentes, reconocer necesidades reales, evitar pensamientos paranoicos y catastróficos, modificar conductas compulsivas, filtrar la sobreinformación de noticias falsas, mantener el distanciamiento social y demostrar nuestro amor al prójimo. Debemos ser optimistas y mantener la calma y sobre todo tener confianza en nuestros sistemas de salud pública conformados por el Ministerio de Salud y la Caja del Seguro Social. 

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