LUZ EN CASA: SISTEMAS FOTOVOLTAICOS PARA DAR UNA SOLUCIÓN DE ELECTRICIDAD SOSTENIBLE A COMUNIDADES RURALES AISLADAS

Los sistemas fotovoltaicos se basan en transformar la luz solar en energía eléctrica y su uso implica ventajas ambientales, económicas y logísticas en el acceso al servicio eléctrico.

La ubicación remota, el difícil acceso, la dispersión de las viviendas y la situación de pobreza y pobreza extrema de las comunidades rurales aisladas hacen que su acceso a servicios básicos, como la electricidad, sea inviable por métodos como la extensión de redes convencionales, debido a cuestiones técnicas, económicas, ambientales, sociales y logísticas, siendo esta falta de acceso a servicio eléctrico un impedimento para su desarrollo. En Panamá, ésta es la situación en la que se encuentran decenas miles de hogares, principalmente en las comarcas indígenas como Ngäbe-Buglé, y también en las provincias de Darién, Herrera, Bocas del Toro y Veraguas.

Por tal razón, acciona.org, fundación corporativa de la empresa ACCIONA, pensando en la necesidad de estas comunidades puso en marcha el proyecto Luz en Casa Ngäbe-Buglé, el cual ofrece una solución de electrificación rural con sistemas fotovoltaicos domiciliarios, que son instalaciones que generan y distribuyen acceso al servicio básico de electricidad en corriente continua de manera individualizada en cada hogar. Los sistemas provistos en la comarca Ngäbe-Buglé se componen de un panel de 50W (12Vcc), una batería 10,5Ah y un regulador integrados junto con un sistema prepago pay-as-you-go (PAYG) y enchufes para carga y operación de aparatos compatibles, además de tres lámparas LED de 400 lm. Estos equipamientos ofrecen diariamente, a los usuarios, más de 6 horas de luz eléctrica, 1 hora de carga de móvil y 2 horas de conexión de aparatos eficientes compatibles a 12Vcc como radio y TV. 

“En acciona.org apostamos por los sistemas fotovoltaicos domiciliarios de tercera generación por ser una tecnología de punta, con equipos que han demostrado ser eficientes, robustos, de bajo mantenimiento, fácilmente montables y desmontables, ambientalmente inocuos, así como por la menor inversión en comparación a otros métodos de electrificación rural; todo esto los hace idóneos para la provisión de acceso al servicio básico de electricidad a hogares en pobreza y de difícil acceso,” indicó José Gabriel Martín, Director de la Fundación acciona.org.

Ventajas de los sistemas fotovoltaicos del proyecto Luz en Casa Ngäbe-Buglé

Gracias al proyecto, por primera vez, se da el acceso a la electricidad de origen renovable a las familias indígenas, con tecnología fotovoltaica 3G, a cambio de una contraprestación asequible por servicios de mantenimiento que implica un ahorro estimado del 30% en energía para las familias. acciona.org estableció esa contraprestación para mantenimiento de modo que fuera inferior al gasto energético medio anterior, tras un estudio socioeconómico realizado en la zona de actuación. 

De igual manera los usuarios son capacitados en la instalación, uso y mantenimiento básico de estos sistemas compuestos por pocos equipos –compactos y ligeros– y con una arquitectura plug&play (autoinstalables), de manera que, una vez se distribuyen, ellos mismos los llevan a sus viviendas y son capaces de instalarlos, y desmontarlos si es necesario llevarlos a reparación, generando ahorro y haciendo eficiente la implementación y explotación del proyecto; tan sólo se realizan visitas de supervisión para comprobar la correcta instalación de los sistemas.

El uso de los sistemas fotovoltaicos también es beneficioso para el medio ambiente ya que, por ejemplo, evita la emisión de CO2 a la atmósfera. Los 400 sistemas actualmente en funcionamiento con el proyecto Luz en Casa Ngäbe-Buglé evitan, anualmente, 42 toneladas de CO2, según las estimaciones realizadas con las metodologías del Mecanismo de Desarrollo Limpio de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Igualmente reducen el uso de pilas (2,63 t/año) y, por lo tanto, su vertido no controlado al entorno. Además, los equipos de los sistemas de tercera generación no contienen metales pesados y tienen una vida útil prolongada, por lo que se minimiza la generación de residuos. 

Además, el acceso a la electricidad fiable y moderna de los sistemas fotovoltaicos domiciliarios de Luz en Casa mitiga el efecto negativo de ciertos consumibles energéticos, que utilizan las comunidades remotas en pobreza sin servicio eléctrico: velas, lámparas de kerosene o leña que generan humos perjudiciales para los pulmones y la vista que, además, se resiente por la baja intensidad de luz ofrecida por estos elementos alternativos que también son un riesgo de incendio constante.

“Por tal motivo nuestra misión es precisamente llevar acceso a los servicios básicos donde las redes de distribución convencionales no lo hacen. acciona.org seguirá desarrollando innovadores modelos de provisión de servicio, que incluyen aspectos tecnológicos, económicos y de gestión, para ofrecer alternativas a las soluciones convencionales para la población de difícil acceso y, así, contribuir a no dejar a nadie atrás, como marcan la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible”, recalcó Martín.

En resumen, el acceso al servicio básico de electricidad es fundamental para el desarrollo humano porque permite progresar en aspectos sociales, económicos y ambientales: la disponibilidad de luz eléctrica segura y de calidad, así como el acceso a medios de comunicación e información, permite aumentar las horas dedicadas a actividades productivas, escolares, familiares o recreativas, lo que repercute en mayores ingresos, mejores resultados en educación y fomento del vínculo entre las personas. También mejora la salud y entorno de las comunidades, al evitar exposiciones a emisiones dañinas generadas por elementos energéticos alternativos, cuya adquisición además supone un dinero y un tiempo que la población más pobre puede dedicar a otras tareas. Y, con todo esto, contribuye a la reducción de desigualdades de estas comunidades rurales con respecto a poblaciones más urbanas.

acciona.org, consciente del efecto de estos servicios básicos en la calidad de vida de la población, ha identificado esta necesidad y ha logrado ofrecer energía sostenible con este exitoso proyecto que beneficia actualmente a 400 familias y espera beneficiar antes que termine el presente año a 500 familias más en Panamá, así como continuar con su escalado en 2020. Esta iniciativa la desarrolla en alianza público-privada para el desarrollo con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

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