DISCURSO DEL EMBAJADOR WEI QIANG EN LA CONFERENCIA DE PRENSA

Queridas y queridos amigos de los medios de comunicación: Muy buenos días y muchas gracias por acudir temprano en la mañana a esta cita con la embajada china.

Sí ya lo sé. Lo que voy a comunicarles ya no es primicia: que del 2 al 3 de diciembre, o sea que de ahora a apenas 10 días, voy a tener a mi presidente realizando una visita de Estado a la República de Panamá, atendiendo a la cordial invitación de su homólogo panameño, el Excelentísimo Sr. Presidente Juan Carlos Varela Rodríguez.

Si bien me enteré de la confirmación oficial de esta visita, la primera visita de Estado que realiza un presidente de la República Popular China a la República de Panamá en la historia, del portavoz de mi Ministerio de Relaciones Exteriores, la verdad es que se la veía venir, o sea que todo el mundo la adivinaba como algo que debía pasar y que iba a pasar.

Tanto es así que el otro día un señor reportero hasta me consultó si debía tomar sus vacaciones los primeros días de diciembre sin temor de perderse la cobertura de la visita. Bueno yo, consistente con la política exterior china, me apegué estrictamente a la no intervención en los asuntos soberanos, mucho menos privados, ajenos y le respondí que su decisión personal la tomaba él. Me dijo que el punto de la consulta era si se perdería la cobertura de la visita del presidente chino. La verdad es que no lo sabía a ciencia cierta en ese momento, igual que él.

Bueno esto ya es historia y ahora que sí tenemos la confirmación, con todo gusto compartiría con ustedes, amigas y amigos, un par de conceptos míos acerca de este inminente e importante acontecer diplomático que, confío, ha de repercutir muy positivamente en el ulterior desenvolvimiento de las relaciones de amistad y cooperación entre la República Popular China y la República de Panamá.

Lo primero que quería compartir con ustedes es que la visita reviste una importancia trascendental por el gran significado histórico que trae. Como dije, se trata de la primera visita de Estado de un jefe del Estado chino a Panamá, a tener lugar a menos de 18 meses de establecidas las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.

Ello, al igual que la visita de Estado que realizó el Presidente Varela a China, a invitación de su homólogo chino el Presidente Xi Jinping, en noviembre del año pasado, siendo entonces el segundo jefe de Estado extranjero y el primero de la región latinoamericana invitado por el Presidente Xi tras el XIX Congreso Nacional del PCCh en octubre del mismo año, simboliza la alta prioridad que atribuyen ambos gobiernos a dichas relaciones y la mejor voluntad política compartida por ambos de impulsarlas adelante y a profundidad sin cesar.

Un año después de la muy exitosa visita de Estado del Presidente Varela a China, estoy convencido, la del Presidente Xi Jinping brindará otra excelente oportunidad para que ambos Mandatarios juntos consoliden e infundan renovado brío a nuestras relaciones bilaterales, esto por medio de un profundo intercambio de opiniones y puntos de vista, en reunión privada y en sesión de trabajo oficial, en torno al estado de cosas concernientes a dichas relaciones y otros temas de interés común; y por medio de la subscripción, delante de los dos Mandatarios, de importantes instrumentos de cooperación diseñados a seguir fortaleciendo la confianza mutua y enriqueciendo la agenda bilateral; y por una visita del Presidente chino, acompañado de su anfitrión, al Canal. Se contempla también, como parte de las actividades propias de una visita de Estado, una reunión protocolar con la dirigencia del poder legislativo panameño.

Segundo, creo importante señalar que esta visita se inscribe en el marco de la cuarta gira del Presidente Xi Jinping a la región latinoamericana y del Caribe, la presente incluyendo a la República Argentina, donde, además de realizar su segunda visita de Estado a ella, también asistirá a la Cumbre del G20, y Panamá; y, al igual que las anteriores tres, ocurridas respectivamente en 2013, 2014 y 2016, viene a constituir otra genuina expresión de la voluntad política abrigada por el máximo líder y el gobierno chinos a promover resueltamente la cooperación ganar-ganar en los más diversos ámbitos entre esta región y China, como parte del transparente esfuerzo estratégico chino por contribuir a la forja, en estrecha colaboración con el resto de la comunidad internacional, de un nuevo tipo de relaciones internacionales y una comunidad de destino de la humanidad.

Cabe señalar aquí que, al igual que las latinoamericanas y caribeñas, China también es una nación en vías de desarrollo y lo será por muchísimo tiempo venidero; y el fortalecer continuamente los lazos de amistad, de confianza y de cooperación ganar-ganar entre los miembros de este grupo de países siempre ha ocupado y siempre va a ocupar un sitial de suma relevancia en la política exterior de China.

Y, por último, antes de que me pregunten, salgo a su encuentro reafirmando la actitud transparente, honesta, respetuosa y en pie de igualdad, con que China se propone seguir abriéndose al mundo e insertándose en él. Vale decir, todo lo contrario al imperialismo, neocolonialismo, revisionismo, secretismo, estatismo como antítesis del libre mercado, cosas todas éstas de las que últimamente está de moda acusar a China aunque sin mucho fundamento en los hechos.

Adoptamos esta actitud porque China, ella misma víctima de cuantiosos atropellos extranjeros en el pasado, sabe valorar la soberanía de todo Estado independiente. Lo último que queremos ver es la soberanía de un país amigo como Panamá minada, su sistema político y socio-económico así como su ordenamiento jurídico comprometidos, los intereses de sus socios o aliados estratégicos tradicionales perjudicados o mermados o amenazados.

Ese no es el estilo ni propósito de la diplomacia china, la cual sólo pretende crear un ambiente de paz internacional duradero de tal modo que los chinos y los otros ciudadanos de este planeta puedan dedicarse tranquilamente a realizar su sueño de prosperidad y de justicia.

Con tales metas diplomáticas, China aprecia mucho la amistad con Panamá y encuentra mucho lenguaje e intereses comunes con Panamá. Y creemos que trabajando de la mano podemos entre ambos pueblos beneficiarnos a nosotros mismos y aportar el bien de la gobernanza global. Esta es la razón por la que viene a visitar a Panamá el Presidente Xi. 

No me cabe duda de que esta visita de Estado del presidente Xi Jinping a Panamá, la manera como se va desenvolviendo y culminando con éxito dentro de pocos días,  me dará la razón.

Gracias.

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